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Inventos de la década del 60


BOMBAS DE NAPALM (1960)
Durante la guerra de Vietnam, el ejército estadounidense sorprendió al mundo con un arma nueva, capaz de asolar hectáreas de terreno bajo una bola de fuego. Eran las bombas de Napalm. En realidad éstos mortales ingenios ya habían sido inventados en 1943 y formaban uno de los últimos escalones de las llamadas fórmulas incendiarias. El napalm es una mezcla de ácidos orgánicos y sales de aluminio con un efecto de ignición sobre un tanque de gasolina. La composición quema a una temperatura de 1,000 grados, mientras que la gasolina sólo lo hace a 675.



KEVLAR (1965)
Stephanie Kowlek inventa el Kevlar, material sintético, que debido a su resistencia, se utiliza para los chalecos antibalas.



INTERNET (1969)
Se creó en 1969, cuando se conectaron entre sí la redes del Ministerio de Defensa de los Estados Unidos de Norteamérica, diversas universidades y algunas empresas. Las universidades permitieron el acceso a la red a todos sus estudiantes a partir de 1986. Posteriormente, a principios de esta década se permitió que cualquier persona pudiera abonarse a Internet, aunque no fuera estudiante de ninguna universidad ni perteneciese a ninguna empresa. Este hecho propició el despegue definitivo de Internet como medio líder en el sector de las telecomunicaciones. Sin embargo, aún no Internet no ha desarrollado todo su potencial, y a principios del s. XXI ya está en marcha Internet 2, red informática global cien veces más rápida que la actual. Inicialmente, y al igual que su predecesora, no será para uso comercial.



EL LÁSER
Láser (acrónimo en inglés de light amplification by stimulated emission of radiation, en español su traducción sería: amplificación de luz por emisión estimulada de radiación). Un láser es un haz de luz colimado, monocromático y coherente. También se llama láser al dispositivo que es capaz de generar este haz. Las fuentes de luz normales (por ejemplo una bombilla), emiten fotones en todas las direcciones y normalmente en un amplio rango de longitudes de onda. Además, la mayoría de estas fuentes de luz son también incoherentes, esto es, los fotones emitidos no tienen la misma fase. Por el contrario, un láser emite fotones en un haz de luz estrecho y bien definido. Esta luz es casi monocromática, es decir, está constituida por una sola longitud de onda (un único color) y además es muy coherente, y a menudo polarizada.